sábado, 4 de marzo de 2017

SEGUNDA ABLACIÓN




Hace un par de meses me han realizado la segunda ablación. La probabilidad de éxito de la primera ablación era de un 60-70%, y al cabo de un año el resultado fue que ganó el 30% restante. Mi fibrilación es rebelde, mi aurícula se ha hipertrofiado y probablemente parte de mis miocitos, las células del corazón, han aprendido a generar sus propios impulsos, lo que está haciendo que el número de focos de excitación en la aurícula no sea solo uno, como le sucede a la gente sana, o unos pocos emitidos desde la base de las venas pulmonares, como sucede en la mayoría de fibrilaciones, sino que sean varios focos en diversas zonas de la aurícula.

Un corazón bradicárdico

Antes de la aparición de la fibrilación, mi corazón ya tenía una patología, algo aparentemente inocuo según creían los cardiólogos hace años, yo ya tenía una bradicardia, es decir un latido más lento de lo normal, debido a que tengo desde hace décadas un bloqueo de la conducción del estímulo eléctrico desde la aurícula al ventrículo.



Lo normal es que, para cada excitación y comprensión de la aurícula, el estímulo que sale de la aurícula se comunique con el ventrículo y provoque que este se contraiga después de que la aurícula lo haya hecho y la sangre haya pasado al ventrículo. En mi corazón, esta conducción entre la aurícula y el ventrículo no es eficaz y el tiempo de conducción del estímulo entre la aurícula y el ventrículo es mucho más lento de lo normal, tan lento que no solo me provoca la bradicardia, sino que a menudo la excitación de la aurícula  queda aislada y no va acompañada de una contracción del ventrículo, creándose lo que se llaman extrasístoles, ondas P que no van acompañadas del resto de onda o complejo Q-R-S-T.

 

Como se ha indicado en algunos trabajos, este tipo de bradicarda parece estar relacionada con la aparición de fibrilación auricular. Los miocitos están acostumbrados a excitarse y descargarse, y si les llega poca excitación es probable que algunos de ellos aprendan a excitarse y descargarse de forma independiente, sin necesidad de recibir el esperado impulso desde el nodo auricular. Mi fibrilación auricular es por tanto un tipo de fibrilación diferente de otras fibrilaciones, lo que también supone un comportamiento diferente frente a los fármacos y las ablaciones. No se puede por tanto comparar mi fibrilación con la de otras fibrilaciones, cada una tiene su origen y condiciones propias de cada persona.

Segunda ablación


En mi caso, como la primera ablación no tuvo éxito era necesario realizar una segunda ablación antes de que la aurícula siguiese dilatándose y el resto de patologías que están relacionadas con esta enfermedad siguiesen avanzando.

Una consecuencia de la fibrilación es la dilatación de la aurícula, pero esta dilatación tiene otra consecuencia inmediata, la pérdida de eficacia de las válvulas cardiacas. La aurícula se hace más grande, se hipertrofia como consecuencia de la mayor actividad, pero la válvula que comunica la aurícula con el ventrículo no crece, el marco se ensancha pero la puerta no y no puede cerrarse del todo, la eficacia de las válvulas se pierde y se produce una insuficiencia.

El procedimiento de la ablación siguió el mismo proceso que ya describí en otra entrada. En este caso, me aseguré previamente de que los códigos de las autorizaciones de la aseguradora eran los correctos, algo que me costó bastante trabajo porque la profesionalidad de algunos trabajadores de mi seguro deja bastante que desear. Explico aquí los problemas por si sirven de ayuda.

En el proceso se necesita hacer una resonancia magnética cardiaca, un eco-cardiograma trans-esofágico, y finalmente la ablación por el sistema CARTO (en mi caso). Pues bien, me dieron las autorizaciones para una resonancia magnética general, para una endoscopia esofágica y para una ablación convencional. No acertaron ni una. Envié las autorizaciones a la clínica para confirmar que estuviesen bien y ellos me confirmaron el error. El personal de la aseguradora no sabía dónde buscar los códigos de las autorizaciones, y en vez de buscarlas en la sección de enfermedades cardiacas las buscaron en digestivas, vamos, una verdadera chapuza. Después de una semana y de varios correos sirviendo de mensajero entre la aseguradora y la clínica, por fin me dieron las autorizaciones correctas. En conclusión, el personal de la aseguradora no se le ocurrió llamar directamente a la clínica o a la central de la aseguradora para preguntar los códigos, y a la clínica no se le ocurrió mirar los códigos de otras intervenciones parecidas para comunicármelas, todo lo tuve que hacer y preguntar yo. Por cierto, por si a alguien le sirve, la ablación CARTO se llama en DKV: Estudio electrofisiológico de la conducción auriculo-ventricular, y el código es el 656. De lo que no me puedo quejar es de la aseguradora, aunque mi seguro es uno convencional privado, no he tenido que hacer ningún co-pago en ninguna de las ablaciones, algo que, al parecer, si ocurre en otras aseguradoras para este tipo de intervenciones.

La Clínica del Pilar


De lo que tampoco me puedo me puedo quejar es de la atención del personal de la Clínica del Pilar, la verdad es que te sientes cuidado y protegido todo el tiempo. Todas las pruebas siguieron el esquema temporal que me indicaron, el personal es amable y los especialistas están pendientes de ti. La atención en la UCI cuando sales de la intervención también es buena, te hacen pruebas para verificar que las cosas van bien y al día siguiente hubo otro ecocardiograma para asegurarse que no ha habido problemas en la intervención. Después de pasar la noche y la mañana del día siguiente en la clínica, me dieron de alta a las 4 de la tarde y nos fuimos al hotel. Siguiendo los consejos, en previsión de posibles problemas esperamos otro día antes de viajar de vuelta a casa.

Antes de darte el alta te quitan el punto de la ingle, un punto verdaderamente escandaloso porque lo que hacen es pinzar tu propia piel de una forma especial para que haya una presión sobre la zona de la ingle por la que te introducen los catéteres y se cierre cuanto antes. Las dos veces he tenido suerte y el punto apenas ha sangrado, por lo que una gasa y un esparadrapo es suficiente para proteger esa zona y evitar que roce con los pantalones. No obstante, yo ya voy preparado y me llevo un poco de yodo, una gasa, esparadrapo y agua oxigenada para hacerme la cura en el hotel y cambiar la gasa si el punto sangra un poco. También voy depilado para la intervención, me depilo el pecho porque en mi caso se hace una cardioversión durante la intervención, y también me afeito las ingles, sobre todo la derecha, para que no haya problemas en la introducción de los catéteres. Es lo que me hicieron la primera vez y prefiero hacerlo yo en casa con tranquilidad antes de ir a la clínica.

La verdad es que la intervención está muy estandarizada y controlada, lo que hace que ese dia y medio que se está en la clínica, desde que se entra a las primeras pruebas hasta que se sale con el alta, pasa rápidamente. Animo a cualquiera que tenga pendiente esta intervención que la realice sin miedo. Por supuesto que cualquier intervención tiene sus riesgos, pero también tiene riesgo cruzar una calle o conducir y nadie pensamos que podamos tener un accidente.

 

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